El niño que no podía enfadarse
El niño que no podía enfadarse
Había un niño con mucha imaginación.
En su cabeza luchaba.
Gritaba.
Se defendía.
Ganaba batallas.
Pero en casa…
no podía hacer nada de eso.
Cuando se enfadaba:
- Le callaban
- Le castigaban
- Le hacían sentir que estaba mal
Y aprendió:
“Si saco mi rabia, pierdo”
Así que hizo algo muy inteligente
Dejó de mostrarla.
Pero no la perdió.
La escondió en su mundo.
Ahí seguía luchando.
Ahí seguía siendo fuerte.
Ahí sí podía decir “hasta aquí”.
Fuera, no.
Creció siendo “fácil”
Tranquilo.
Bueno.
Adaptado.
El niño perfecto.
Con una parte dentro… completamente silenciada.
Y ahora de adulto…
Se traga lo que le duele.
Se calla lo que le molesta.
No pone límites.
Y ni siquiera entiende por qué.
Pero su cuerpo sí lo sabe.
Porque la rabia no desaparece
Solo espera.
A que haya un lugar seguro
donde por fin pueda salir
sin miedo a perderlo todo.
💬
No eras tranquilo.
Eras un niño que no podía enfadarse
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